“El sí mismo está más allá de la mente”

yo ya no busco nada” me dijo Inti.

No logro identificar el momento en que supe la verdad. “yo” no estaba buscando ninguna respuesta. Nunca quise entender lo que la estructura occidental implicaba en el camino. “yo” no estaba buscando ningún camino, ninguna respuesta.

Un día, observo ese documental en Discovery Chanel, donde la zebra pacífica bebe agua de un lago. El gran cocodrilo sorpresivamente captura a su presa de una pata. La zebra en su lucha por sobrevivir, muerde un ojo al atacante, quien suelta la pata y permite huir a la víctima.

Dónde está la diferencia? En las palabras “atacante” y “víctima”. La zebra huye y noto su pata sangrando irremediablemente. La zebra se une a su grupo y continua ahí, tan sólo estando y pastando.

Para Lucho

Nuestra conversación sigue siendo importante. Puede que no te lo haya dicho.

Ahí estaré.

C.

-Cuando está la mente en calma... que se hizo usted?

-No me gusta el existencialismo

-Cuando se comprende esto perfectamente, no hay cabida para el sufrimiento. Sólo para asombrarnos de lo sensibles que somos como humanos para tragarnos una de 1 millón de versiones que hay sobre las cosas, identificarnos con eso, y adoptarlo comos si fuera cierto.

-Usted sabe que el bien y el mal no existen. Sin embargo, acepta sufrir por no cumplir con unas normas de las cuales ya no debería ser víctima.

- yo no soy en cuanto termine esta oración.

- Yo no. yo sí.

-Porque yo soy quien creí ser, hasta me di cuenta que soy Yo.

- yo no existe. No es.

Memorias: Parte II

Ese Yo que permanece es el Ser. El que percibe ese que no soy.

Es el I-less state el que evoca.

Versículo para alguien que no existe

Ocurría en mi época del colegio, cuando aún enseñan a los púberos vulnerables a enredarse e inventar motivos para hacerlo. Yo, quise decir, yo, en mi nudo de confusiones, le pegaba el grito a Dios, quien me iluminaría con un versículo que encontraría al azar en la Biblia. A veces coincidía, a veces no. De una u otra forma, el sentimiento de culpabilidad por mi desapego a estas costumbres evitaban que pensara en alguna otra banalidad.

Ahora sospecho que mi hermana ha tenido algunos intentos de evangelizarme o convertirme o inquietarme o iluminarme. Llegó alguna noche del mes pasado y muy feliz me dijo: “Dios te enviará un versículo esta noche” y de la misma manera que yo hacía, tomó su Biblia para elegir con el dedo algún versículo. Para su sorpresa y la mía, cayó en una hoja en blanco. Respondí: “Gracias, estoy segura que ese es el versículo para mí”

Nunca fue un sarcasmo, talvez nunca va a saber todo lo que esa hoja en blanco significó para mí. Ella insistió: “No, no, no puede ser. Intentémoslo nuevamente” Y para mi conmoción, cayó en el siguiente versículo: “Mátame, que estoy agonizando”.

Es algo simple. No es culpa de nadie el no poder verlo tan sencillo.