Entendiendo Lo que es vs. la percepción

Este sábado pasado, mi querido amigo (y maestro) ha dejado para reflexión un tema muy polémico, pero como ya se sabe, no he adquirido ese don de transmitir y explicar.

¿Es que acaso recolectaremos algunos órganos oculares: el de un humano, el de un perro, el de un mosquito, el de una libélula, el de un rinoceronte… haremos una tabla comparativa para demostrar que el del humano es el único capaz de percibir Lo que es?

Mi ojo percibe el rojo que para otro animal es gris o verde, tan sólo porque este ojo está hecho para percibirlo de esta manera. Este color no sería posible percibirlo si no fuera por la luz, y la reacción química/biológica que ha de provocar en mis sentidos.

Apenas vamos por los ojos: ¿Qué hay de los oídos, el tacto, el gusto y el olfato? Tenemos sentidos para percibir las cosas de una manera diferente a la de todas las especies, pero nada garantiza que lo que percibamos, sea Lo que es. Lo que no es, es sólo una percepción, y esa es la versión que tenemos sobre las cosas, sólo una percepción sujeta a todos los juicios propios de los dualistas (sin intención de diferenciar a "nadie")

Percibo lo que percibo gracias a mi consciencia. Después de reflexionar un poco, sólo queda un agradable silencio.

Nisargadatta a través de Balsekar

“…no podemos ser lo que percibimos; el perceptor ha de ser distinto de lo
que percibe.”
(El Buscador es lo Buscado, P.23)

La Hora Extraordinaria (+ el monólogo de un ego frustrado)

Inti es mi maestro. No sé si él lo sabrá, o se considere como tal, “yo” nunca se lo he dicho. Sólo recuerdo que los psicólogos no eran de mi agrado, y para la fecha que me dijo que la dinámica del asunto iba a cambiar, y que leeríamos un libro, me pareció que algo estaba mal. Tenía para entonces, dos libros en una mesa pequeña. Me pidió que eligiera uno. Ese título no me expresaba nada. ¿Por qué se rió Lázaro? Yo qué sé. Era ese libro, o los dedos apuntando a la Luna.

Cuando leía las primeras páginas, la situación era ya preocupante. Sin pies ni cabeza. La sesión era un intercambio de palabras algo extraño.

Estos días, aunque acepto que mi mente sigue llena de banalidades, y que pierdo mucho tiempo superfluamente, todo está peor que antes. Hay veces que no hago ni pienso nada, hasta que cae la noche y ya toca dormir.

En el cuarto hay un televisor y la gente acostumbra ver programas en las noches. Fue una noche de Domingo que encontré “La Hora Extraordinaria” en Discovery Channel. Ya no eran los animales confirmando una vez más lo que ya conozco, pero sin querer, “La Hora Extraordinaria” había llamado mucho “mi” atención.

Juan de Dios (John of God) era el objeto de estudio. Un hombre que sana y opera a la gente sin tener conocimientos de medicina. “Yo no me acuerdo de nada. Sólo sé que los espíritus usan mi cuerpo como instrumento para curar a estas personas” explicaba Juan de Dios. Y efectivamente, en los videos proporcionados por DC, Juan de Dios entraba como en una especie de trance (ponía los ojos en blanco) y operaba a la gente a los ojos de varios espectadores. Todos oraban a Dios, y daban gracias por los milagros que presenciaban.

En esta clase de documental, siempre hay muchos comentaristas. Pero en una de tantas intervenciones, un señor dijo algo en pocas palabras. Por mi mala memoria, lo pongo en muchas palabras. Esta es mi versión del comentario: la conciencia es lo que se conoce subjetivamente sobre el entorno (+ el sí-mismo), por lo tanto lo que se conoce es adquirido. Cada conciencia es una larga historia de un ego que se le enseña a percibir las cosas con esta o aquella versión. Cuando la persona es capaz de comprender que todo aquello sustancial que percibe, lo percibe de ésta manera debido a la conciencia, entendiéndose que lo que yo percibo no es lo mismo que lo que usted percibe, o alguien en Sri Lanka percibe, entonces (y aquí está lo magistral) la diferencia entre lo perceptible y lo no-perceptible (comúnmente llamado paranormal) pierde trascendencia.

Escribo porque no me he deshecho del ser aparente. Pero puedo no escribir y salir a tomar el sol.

Para el amigo Miguel Angel Bruno: un intento de traducción

Fue más difícil de lo que esperaba, este es un intento de traducción del capítulo 18 del libro “Why Lazarus Laughed?” de Wei Wu Wei (pseudónimo de Terence Gray). El autor inventa / acuña unos términos dualistas e intenté encontrar el equivalente al español. Lamentablemente para “unself” aún estoy insegura, pero muy interesada en escuchar otras sugerencias.

"18. Definiciones - I
Con la intención de reducir la confusión consecuente del uso de varios términos con significados diversos por varios autores, propongo en adelante intentar los siguientes neologismos:


EL DIVIDUO: para la persona individual, personalidad, ser, yo, “yo’s”. Sabemos que tal entidad no puede existir como sí, puesto que el fenómeno es cualquiera que se describirá, físicamente, como campo de fuerza que fluctúa (un flujo electrónico en la mutación perpetua), o, metafísicamente, como una objetivisación evidente de la conciencia, sin permanencia o cualquier duración, renovada a cada instante y variable. Este fenómeno aparece psicológicamente como sucesión de “yo’s” diferentes y con frecuencia contradictorios. Pero esto es simplemente un resultado de la identificación del yo-concepto con cada impulso que se presenta en la psique.
LA IMPERSONA: para el Testigo impersonal, o el ser relativo, que, la misma conciencia resistente, parece observar al pensamiento y al supuesto pensador, y, como tal, tiene que ser indicado en el lenguaje dualístico como entidad que al mismo tiempo no es tal.

EL NO-SER / INSER: para el Ser, Conocimiento Puro, Conciencia, Realidad, mi Principio [de norma/regla/precepto], Mente Universal o Cósmica, la Escencia, lo Absoluto, lo Divino. La elección de este término para representar estas palabras pobremente exige explicación.

¿Esto no le agrada a nadie? Lo lamento. Utilizaré de vez en cuando
las expresiones usuales para así no privar a nadie de su derecho a la
incertidumbre."



(Why Lazarus Laughed?, P.17)