Callándose de una vez por todas!!


-Disculpe muchacha, dónde queda el salón comunal?

-Vea, usted sigue de aquí hasta el fondo, dobla a la derecha, y ahí inmediatamente a la izquierda, luego cuando vea otra entrada a la derecha, ¡doble ahí! ¡Ahí se ve!

Nunca aprendí a dar direcciones. Cada vez que me explicaban ahí es el Norte, ahí el Sur, ese es el Este… simplemente no lo logré. Los extraños errantes siempre responden con una cara de frustración.

En el 2008, pasó. Yo no estaba buscando nada de esto. Tenía la mente muy ocupada con problemas del ser humano contemporáneo. Pero pasó, sin entendimiento intelectual previo.

Quietud. Ese que me hablaba había dejado de ser otro. Después de esa vez, pasó otras veces. Pero hacían falta las palabras. Había entendido poco a poco sin palabras, y había una necesidad de esas que se adquieren, de querer entenderlo todo racionalmente. Y entonces leí mucho.

Si no puedo dar una dirección, ¿estoy capacitada para hablar de Lo-Que-Es? Pues no. Yo puedo perder fácilmente en 5 minutos a ese buscador insistente.

No juego el rol de la hambrienta cuando como. Para formular las ideas, necesito tiempo. Comer y pensar al mismo tiempo no es justo para nadie.

¿Qué rol estoy jugando para escribir en un blog o en un twitter?

Con el afán de saber que movía nuestros egos a hablar de Lo-Que-Es en un medio social, me hice esa cuenta, y comencé a hablar de Eso. Pero esos otros hablaban sin parar, y no entendía porqué si leí tanto material, no conseguía inspirarme para escribir en ningún lado.

El entender un par de cosas no significa que me tengo la habilidad para transmitirlas. Eso lo dijo David Carse.

Entonces lo acepté, desde hace mucho dejé de retener las ideas para plasmarlas en un texto. Todo lo que publiqué me costaba alrededor de una semana, cinco minutos un lunes, quince minutos del martes, aquí, allá, y llegaba a los 3 párrafos.

Intelectualmente soy ineficiente.

Comparto esa foto de D.T. Suzuki por dos motivos: él gozó de ese tacto al hablar. Y porque tengo una gata que se llama Gati, y ayer le compré una lata de colas de sardina.

Sin nada más que decir por el momento, se despide afectuosamente,


c.

9 comentarios:

Anónimo 7 de marzo de 2010, 20:13  

?Sadico?
?simpatico?
?asertivo?
??????
No! Maestro de Yoga!
:)

Recesionista 8 de marzo de 2010, 6:18  

Corrección: DT Suzuki, ciertamente gozó del tacto que NO tengo

:D

Saludos

c

Vivi2 9 de marzo de 2010, 22:35  

Excelente Carolina!!! Ya todo ES Y ESTÁ...los grandes Maestros nos dejaron su legado...qué más agregamos?...Sería más de lo mismo: CONCEPTOS, CONCEPTOS, CONCEPTOS.
Gracias por compartirlo.
Un abrazo!

Recesionista 10 de marzo de 2010, 5:29  

Hola Vivi2, gracias por su hermoso comentario, comparto su opinión :)

Un abrazo ♥♥

c

Anónimo 18 de marzo de 2010, 14:23  

preciosa foto ,como un haiku.

el sonido del trueno.

Recesionista 18 de marzo de 2010, 14:38  

Claro, es una hermosa foto, coincido.

Shunyata Kharg 31 de marzo de 2010, 14:31  

Bravo, @AdvaitaZen, muy bien escrito! No es usted nada de intelectualmente ineficiente. Creo que empecé a leer en serio sobre el budismo en los finales de 2005 y ahora, hace poco (un par de meses, puede), me veo mínimamente capaz de plasmar un poco de lo poco que he podido aprender. Le quiero dar muchos ánimos porqué me avance en el tiempo de digestión y que continúe escribiendo sobre lo que veo!

Shunyata Kharg 31 de marzo de 2010, 14:33  

"continúe escribiendo sobre lo que vea", queria decir!

Obsidian Eagle (ItzQuauhtli) 5 de abril de 2010, 3:58  

Como los demas, yo tambien creo que te comunicas muy bien. Pero tienes razon, a veces tenemos que guardarnos de ese maligno 'dialogo interno' o sino sufrir las consecuencias.

Un placer leer tus escritos. Tat tvam asi, soham!